Hay discusiones que son como el ajo, se van repitiendo de forma constante en el tiempo. La discusión sobre las nomenclaturas de los «objetivos» o «dianas» que usamos en la práctica es una de las habituales.
Hay quien usa la nomenclatura de Medicina Tradicional China (MTC), con los meridianos y los puntos asociados a ellos, pero en Kyusho International, desde hace años, se pide que no lo usemos, que usemos nomenclatura anatómica o cualquier otra que no sea los puntos de presión de MTC y yo le veo todo el sentido del mundo. Paso a comentar y detallar a continuación:
Usando la nomenclatura de MTC, la mente humana quiere «investigar» más y con esa nomenclatura sólamente se encuentran libros con todas las teorías que hay alrededor (polaridades, colores, elementos, …) que, sinceramente, en combate no estás para eso. Queremos que la gente aprenda a defenderse y a golpear de forma efectiva, para eso hay que enseñar las zonas débiles del cuerpo humano, allí donde el músculo no protege al nervio y es accesible. Otra cosa MUY DIFERENTE, es cuando tienes un paciente, tumbado en una camilla, donde tienes tiempo para analizar la dolencia y alí, puedes aplicar con relativa calma, toda la «artillería» que hace de la MTC algo que connsidero totalmente válido, pero no en combate.
Que hay quien encuentra la parte anatómica complicada, no lo niego; aprender algo nuevo, cambiar de paradigma es algo que puede abrumar a cualquiera, pero podemos empezar con un «Golpea aquí, duele», pasando por identificar mediante el tacto los «huecos» que dejan los músculos y que nos permiten identificar las zonas débiles del cuerpo humano.
Como ejemplo claro: el famoso punto VB-20 (Vesícula Biliar 20), situado en la base del cráneo, en la nuca. Todo el mundo ha oído hablar de él, y no creo que haya ningún practicante de Kyusho que no lo sepa localizar.

Si nos quedamos con la nomenclatura de la MTC, corremos el riesgo de perdernos en divagaciones sobre el punto, si conviene golpearlo antes o después de otro punto, si ese punto tiene asociado un elemento o una polaridad …. y un largo etc.
En cambio, si utilizamos la nomenclatura anatómica y funcional, la realidad se vuelve mucho más tangible y útil:
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Localización precisa: Dejamos de buscar un pequeño «punto de presión» y pasamos a identificar una zona. En este caso, la depresión que se encuentra entre dos músculos muy potentes y fáciles de notar y palpar:
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El trapecio (en la parte posterior del cuello).
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El esternocleidomastoideo (el músculo que gira el cuello, en la parte lateral).
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Comprensión de la vulnerabilidad: ¿Por qué golpear aquí es efectivo? Porque en esta depresión, el músculo no es tan grueso y protege menos las estructuras subyacentes. Este «hueco» muscular es una autopista directa hacia:
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Nervios importantes: Como el nervio suboccipital y el nervio occipital mayor.
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Vasos sanguíneos: La arteria occipital pasa por sus proximidades (aunque su afectación es mucho más complicada a un nivel básico de Kyusho como el que suele trabajar en las clases habituales).
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Aplicación práctica: El aprendizaje se basa en el tacto y la sensación. En lugar de memorizar un número, aprendemos a:
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Palpar el cráneo y sentir su base ósea.
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Localizar los vientres musculares del trapecio y el esternocleidomastoideo.
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«Hundir» suavemente el dedo para encontrar la depresión natural entre ellos.
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Entender que cualquier golpe dirigido a esta área depresiva (un golpe de shuto o canto de la mano, un nudillo, etc.) tendrá un efecto neuro-vascular inmediato, mucho más allá de la precisión milimétrica que exigiría una aguja de acupuntura o un masaje a alguien que está relajado y receptivo.
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Aquí una pequeña demostración visual del 2019:
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Xavi Vila